Bienvenido al mundo de los billetes metidos en sobres, bolsas de plástico y cajas de zapatos. En este mundo, ayer mismo, escuché decir a un tertuliano que esos billetes eran de "dudosa procedencia". Y recordé un viejo cuento: el de un miembro de un prestigioso círculo mercantil que pretendía entrar a una fiesta en la sede de ese club acompañado de dos prostitutas.
Como Alexis escribe mucho mejor que yo, ahí os lo dejo. Al enemigo, ni agua.