Liquidez

Hace mucho tiempo un amigo me habló de Bauman y su teoría de lo líquido. Como me pilló en una fase de “vamos a intelectualizarnos” me compré un libro suyo e intenté leerlo. No pude acabarlo porque no entendía nada. Hay veces que mi cabeza no está para leer cosas complejas. Pero la idea de lo líquido me parecía muy adecuada, una metáfora muy gráfica de lo que es la vida.

 A mi la incertidumbre me mata, lo cual hace que vivir me parezca de un agotador insoportable, a veces. Aprendí pronto, demasiado, que nada ni nadie es para siempre. Luego una terapeuta de las de terapias alternativas intentado que me reconciliara con esta idea me explicó que ella creía que las “almas” eran energía universal permanente, siempre existen, y que solo están en este mundo para “aprender”. Nos morimos y nuestra “alma” se torna energía que regresa a este mundo en un cuerpo humano para “aprender” algo que todavía no sabemos, así que todo lo que nos pasa es para que la energía que somos aprenda algo.

Yo soy incapaz de comprender conceptos como infinito, universo, vacío, nada… el big bang es algo que no puedo entender porque, según un amigo, no puedo preguntar que había antes, porque no hay un antes del big bang. Hasta que no entienda que no puedo preguntar qué había antes, no voy a entender el big bang, lo del pez que se muerde la cola, vaya.

Aún así, lo de las almas que se tornan energía para regresar y aprender algo, aunque absurdo, lo entendí y me reconcilió con la vida, esa extraña que tenemos. Porque aunque no sea verdad, da sentido. Y la vida es extraña por la incertidumbre pero también porque a veces parece no tener sentido alguno. No hay respuesta para muchos por qués ni para muchos para qués. Y eso del universo, la energía y las almas, se lo da.

Así que para poder soportar la incertidumbre la terapeuta dijo que lo que tenía que hacer era intentar descubrir qué había venido a aprender la energía que era yo. Así podría “intuir” el tipo de cosas que me pasarían (a los terapeutas alternativos les va mucho lo de la intuición, les encanta). La cosa es que durante un tiempo estuve concentrada intentando descubrir qué tenía que aprender.

El proceso ha sido largo y no cabe en un post, un día igual me decido y escribo un libro sobre ello, pero, de momento, voy a ir directa al final. Lo que he aprendido (y no tengo claro que eso sea lo que la energía que soy vino a aprender) es que sola, no se puede. Así, en general. Mi libertad y mi independencia fueron mi motor durante mucho tiempo. Las protegía por encima de todo sin saber que para ser completamente libre e independiente tienes que estar solo. Y en el instante mismo en que pensé eso me di cuenta de que sola, no se puede. No se puede nada. La mayoría de cosas importantes en esta vida se hacen con gente y para gente. Querer, algo que nos sale sin querer, lo hacemos con gente y para gente. Y cuanta más gente hay en nuestra vida menos líquida es.

Son las personas las que solidifican nuestra existencia. Las personas que nos quieren, claro. Y el secreto está en querer mucho, bien y de formas muy distintas. Con el tiempo hemos simplificado mucho lo de querer. Cuando decimos que queremos a alguien “significamos” muy pocas cosas, somos más bien limitados. Y aquí me va a salir un ramalazo cristiano que me sale de vez en cuando y que es lo de querer a los demás como te quieres a ti mismo, lo del prójimo y eso. Atea como soy me molesta un poco tener que reconocer que ese es un mandamiento que me sirve.

Así que, haciendo un refrito de todo lo dicho, lo que hoy vengo a decir y me ha costado lo mío (esto está quedando muy largo) es que sí, que Bauman tiene razón y vivimos en un mundo líquido en que nada parece sólido, perdurable. Que sí, que esa liquidez ha hecho que nos concentremos en nuestros yos porque parece que eso es lo único perdurable que tenemos, que nuestros yos oscilan entre la búsqueda de la libertad de ser como queramos y la incertidumbre y la inseguridad que esa búsqueda genera, y que solo juntando nuestros yos y diluyendolos en esto liquido en lo que nos movemos (o vivimos, según como queramos verlo), podremos, lo que sea.

Solo necesitamos ser honestos con nosotros mismos y con los demás, un poco de humildad para darnos cuenta de que somos imperfectos y vulnerables y la generosidad de juntarnos. Y sí, reconozco que me ha quedado todo un poco naíf, muy apastelado, pero quizás esa sea la solución, además de poner mucha gente, pongamos también un poco de azúcar a esto tan liquido que vivimos, para solidificarlo un poco más.


3 comentarios

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3 Respuestas a “Liquidez

  1. Maite, m’ha encantat aquesta reflexió!
    Aposto per la recopil·lació dels teus posts en vistes a fer un llibre. Aquí t’ho deixo caure com si res…

  2. Enlloc de deixar caure la idea d’un llibre, deixa’t caure tu… a veure si ens veiem.

  3. jaume

    bonissim …

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