Embrutecimiento

Tengo una amiga argentina que habla muy bien. En realidad, tengo algunos amigos argentinos y todos hablan bastante mejor que nosotros. Usan más palabras, con más sentidos distintos, y en mejores momentos. Pero la amiga argentina que es la protagonista de este post es, además de una argentina que habla bien, una mujer singular.

Es una señora, por edad pero sobre todo por porte, sabia. Cuando hablo con ella me pasa a menudo que veo la luz. Hablas de cualquier cosa y ella te suelta el discurso (eso sí lo tiene, habla bien pero también mucho) y tu de golpe piensas “¡ah! ¡era eso!”.  Es que ella ha vivido mucho y variado en muchos lugares distintos y eso educa mucho, supongo.

No recuerdo cuando fue que hablamos de lo que hoy me ocupa, pero sí recuerdo que era de noche y que  estábamos tomando té en su casa. Ninguna de las dos estábamos en nuestro mejor momento y nos desahogábamos. Después de contarme sobre dinero, trabajo, la espalda que le dolía… dice:

“Pero lo peor no es eso, lo peor es que me estoy embruteciendo intelectualmente”.

Y se calló. Yo por un momento no acabé de ver que eso pudiera ser lo peor pero en el silencio que se generó porque yo estaba pensando y ella hacia una pausa transcendente me dí cuenta que sí, que eso era lo peor, porque el embrutecimiento intelectual puede ser el origen de todos los males.

Lo que yo entendí en ese momento por embrutecimiento intelectual es que se te emborronan los pensamientos, se te ensucian. Eso me pasa por pensar en catalán (brut: sucio). Y no iba muy desencaminada pero hoy, que quería hablar de esto, he ido a buscar el significado de embrutecimiento al diccionario, y me ha aparecido eso de “acción y efecto” y he tenido que buscar embrutecer:

1. tr. Entorpecer y casi privar a alguien del uso de la razón. U. t. c. prnl.

El uso de la razón, otro bonito concepto. Porque razón tenemos todos (y hablo de capacidad de razonar), la cosa está en que la usemos y hay veces que no lo hacemos o no lo hacemos del todo bien.

Pues bien, volviendo al embrutecimiento intelectual de mi amiga la señor argentina, le preocupaba el hecho de que angustiada por las cosas prácticas que tenía que resolver había dejado de utilizar su cabeza para las cosas menos prácticas como leer historia, ir al teatro,  descubrir cosas nuevas, etc. Y yo estaba igual solo que no me había dado cuenta, así que deduje que mi embrutecimiento intelectual era mayor que el suyo.

La parte buena es que después de ese día he detectado mis momento de embrutecimiento intelectual con más facilidad y he detectado también los momentos y situaciones que lo causan. En mi caso hay dos causas principales de embrutecimiento: la sobreexposición y las situaciones económicas complicadas.

Llegados a este punto, y antes de seguir, tengo que explicar que yo creo que las sociedades y los grupos de gente en general tienen estados de ánimo. Seguro que hay algún sociólogo o antropólogo que lo ha estudiado y que lo puede explicar mejor, pero yo creo que las sociedades “sienten” como los individuos. Y a mí me parece que ahora nuestra sociedad está un poco embrutecida (estoy intentando ser amable), porque se nos han juntado las dos causas: tenemos acceso a más información que nunca, y estamos pasando por un momento crítico en el plano económico (en todos los planos, pero ahora me ocupa solo éste).

Saber que no se llega a fin de mes, tener que encontrar la manera de alimentarse, de pagar el alquiler, de mantener el trabajo o encontrar uno, saber que no hay futuro… todo eso, no nos deja pensar más allá, aprender, descubrir cosas nuevas… Y si no pensamos mejor y descubrimos cosas nuevas, de ésta no salimos. Quiero decir que es precisamente en momentos complicados como éste que tenemos que usar la razón de la mejor manera posible. No estoy diciendo que seamos los ciudadanos los que tengamos que hacer las cosas para salir de ésta. Los culpables son otros y son ellos los que deben sacarnos de ésta igual que nos metieron. Lo que tenemos que hacer los ciudadanos es encontrar la manera de obligarles a hacer lo que se tiene que hacer y, sobre todo, usar la razón para encontrar entre todos lo que se tiene que hacer. Por eso, que ahora seamos una sociedad embrutecida intelectualmente es malo (yo no soy argentina así que uso un vocabulario más básico, malo es malo).

Aunque a veces parezca mentira, hay gente que no está concentrada en sobrevivir y que en principio no debería estar embrutecida. Esos son los sobreexpuestos. Leer periódicos, escuchar la radio, ver la tele, o navegar por internet crea confusión, muchísima confusión. Ayer, en TV3, mientras jugaban el Barça y el Madrid, pasaban el documental “María i jo” que muestra la relación de una familia con su hija autista. En un momento del documental, para explicar un poco lo que es el autismo, decían que las personas con síndromes del espectro autista no perciben los estímulos exteriores igual que las personas que no los sufren. En su caso, puede que suceda que para ellos la realidad sea como estar viendo veinte televisores sintonizados a veinte canales distintos a todo volumen. En ese caos y para no volverse locos, las personas autistas se encierran en sí mismos o hacen acciones repetitivas que les permitan manejar la realidad dentro de unos parámetros más cómodos.

Salvando todas las distancias, a mi me parece que como sociedad estamos ahí, encerrados en nosotros mismos, intentando no volvernos locos o sobreviviendo. Y así no. Así esto no se va a acabar nunca, así solo vamos a ir a peor. Porque mi amiga, la señora argentina sabia, tenía razón, lo peor es el embrutecimiento intelectual y eso sí es responsabilidad nuestra. Pensar bien, pensar mejor, descubrir cosas, seguir aprendiendo, eso lo podemos hacer a pesar de todo, de la angustia, del caos, del cansancio…

No sé cual es el antónimo de embrutecer, pero abrillantar suena bonito: Abrillantémonos intelectualmente.

Abrillantador número 1: The Fantastic Flying Books of Mr. Morris Lessmore

Abrillantador número2: OK GO

Abrillantador número 3: Caine’s Arcade

Abrillantador número 4: Enjoy yourself by Madness

Abrillantador número 5: Where the Hell is Matt?

Abrillantador número 6: A conversation with my 12 year old self

Abrillantador número 7: Latinoamérica de Calle 13

Abrillantador número 8: ¿Te atreves a soñar? de Inknowation

Abrillantador número 9: Déjate ayudar de Fundación Khanimambo

Abrillantador número 10: The Cello Song by the Piano Guys

Abrillantador número 11: Fred Astaire y la ley de la Gravedad

Abrillantador número 12: Amor compulsivo

7 comentarios

Archivado bajo General

7 Respuestas a “Embrutecimiento

  1. No se si darme por aludido o no con lo del “sociólogo o antropólogo que lo ha estudiado”… bueno sí, me doy. Como dicen en mi tierra, “esto es más antiguo que el hilo negro”, y ya Malthus, ese hombre del crecimiento exponencial de la población blablabla… lo decía: Para controlar a las masas, en su caso a la inglesa del siglo XIX (curiosamente justo en el nacimiento del capitalismo), basta con darles sólo lo justo y necesario para que al día siguiente puedan ir a trabajar y seguir produciendo. Fíjate tú que cosas!😉 Tu amiga argentina y tu habéis puesto sobre la mesa el hecho de que, 200 años después, todo sigue igual… como el hilo negro!

  2. maria cristina fernandez

    Qué suerte que mi exceso de parla sirva para que alguien vea algo de luz!!!
    Vengo de un país donde ese “sentir generalizado” lleva a la parálisis y que seguramente se está instalando en España. Se nota cuando hablan unos y otros y el” TEMA” recurrente es LA CRISIS. Ayer en El País había una nota interesante sobre cómo presentan los medios de comunicación las notas negativas obviando las positivas. Cuando un tema se instala a nivel de masas, sea el Mundial de Fútbol o la crisis, es imparable. Y los que, como vos, saben de comunicación lo saben. De ahí el enorme poder que tienen como medios de trasmisión pero también como gran negocio. En este capitalismo salvaje que estamos viviendo los medios son primero un negocio, segundo un medio informativo. Como negocios que son ´sólo buscan beneficio, pero (y he aquí lo perverso) escudados tras la “información veraz y objetiva”, que ya sabemos que nunca es del todo veraz porque precisamente nunca es del todo objetiva.

    Los centros de poder financiero nos están llevando poco a poco a ese autismo tan útil para ser manejados. Si nos encerramos en nosotros mismos y sólo pensamos en cómo sobrevivir no tendremos una visión más amplia del conjunto. Y ahí sobreviene el embrutecimiento (que tanto en su versión catalana como castellana vienen a decir casi lo mismo: oscurecer la razón). Justamente parte de ese embrutecimiento se expresa en que seguramente tuvo más audiencia el MAdrid Barça que María i jo. Pan y circo decían los romanos…

    Me gusta lo de abrillantar, uno puede hacer pequeños abrillantamientos cada día, como por ejemplo estos comentarios, o hacer algún curso, o juntarse con otros con objetivos comunes, desde el 15M hasta el centro de vecinos del barrio. Es la manera de resistir que tiene un pueblo, no dejando que lo adormezcan.

  3. Tantas crisis que hemos pasado, nos tienen que haber servido para algo… Mínimamente para aprender.
    “Hablar, para vengarse del olvido…”, leí una vez. Creo que escribir también funciona. Saludos a tu amiga argentina😉

  4. Pingback: Abrillantador número 14: Por qué vale la pena confiar | Maite Uró

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