“La canción del perro” de James McClure

James McClure no me sonaba de nada y la editorial que ha publicado su “La canción del perro”, Reino de Cordelia, tampoco. Es lo que tiene pasarse por la librería Negra y Criminal, descubres cosas.

Estamos en la Sudáfrica del apartheid, cuando Mandela todavía no era Mandela tal como lo conocemos hoy, y estamos en el campo, en Zululandia (que parece el nombre de un lugar inventado). El racismo es un forma de vida. Los blancos viven tan separados de los negros como pueden pero además los boers (holandeses) no soportan a los de origen británico y al revés. Los negros sobreviven como pueden haciéndose los tontos, para lo que se necesita ser muy inteligente.

Tromp Kramer es un policía de la Brigada de Investigación Criminal que tiene que ir a un pueblo, Jafini, a investigar una explosión que ha causado la muerte de un policía y de una belleza local. Y aparecen unos personajes que nos parecen poco reales y exagerados, pero creo que lo que pasa es que nos gustaría que lo fueran, porque pensar que ese tipo de gente existe asusta un poco.

McClure no ha sido muy publicado en España, solo hay tres novelas suyas traducidas al español. El editor lo explica en un prólogo al principio del libro. A mí para explicarme como era el libro me hablaron de Tom Sharpe, de ese tono. Y lo tiene, pero como habla de una sociedad más enferma de lo normal pues no es que te rías mucho. Sí tiene sentido del humor, se ha de tener sentido del humor para hablar de las cosas de las que habla él.

“La canción del perro” es el último libro que escribió de la serie protagonizada por Kramer y Zondi (su compañero negro, resulta que casi a modo de broma se dice en el libro que un coche de policía es el único lugar en el que un blanco y un negro pueden estar juntos), pero es una precuela de toda la serie. Es el momento en que se conocen los dos protagonistas y la verdad es que te quedan ganas de leer más porque esos dos juntos encajan. Se ríen y te hacen reir de absurdidades.

Zondi es un tipo listo y apañado que resuelve cosas adaptándose a lo que sea. Hay un momento en que están en la casa de un blanco donde hay un vieja loca borracha a la que tiene que distraer mientras Kramer registra la habitación de un sospechoso. La vieja loca acusa a la sirviente de haberle robado un reloj. La sirviente es una chica guapa. Zondi decide tirarle los tratos gritando en su lengua para que la vieja no les entienda y crea que la está interrogando sobre el reloj. La pobre chica tiene que sollozar mientras describe las cabras que tiene su padre… Este es el tipo de escenas que McClure es capaz de crear.

Volviendo a la trama. Un polícia aparece muerto en la casa de una pareja joven después de una explosión en la que también ha muerto la dueña de la casa. Esa noche el dueño, un niño rico que trabaja en una reserva natural, no está y tampoco está el cocinero. Hay una cosa que nosotros sabemos desde el principio pero que la policía no puede saber y esa confusión inicial complica un poco la investigación. Así que les vemos dar palos de ciego durante un rato.

McClure aprovecha para hablar de la represión militar de los negros, de las diferencias entre los blancos de origen holandés y los de origen británico, de algunas tradiciones de los negros, de las misiones… Hacia el final del libro sabemos que se ha detenido a Mandela que entonces solo es un activista más.

El motivo del crimen no tiene nada que ver con la situación política del país, pero el libro nos proporciona una imagen muy vívida de su estructura social, y de las zonas rurales, además. Todos, o casi todos, sabemos que el apartheid existió, pero muy pocos son los capaces de comprender hasta qué punto ese era un sistema cruel, retorcido y enfermo. En el libro queda claro, muy claro. Y sería un libro muy deprimente si no fuera porque tanto Kramer como Zondi son personajes lúcidos y divertidos con un punto surrealista que hace de contrapeso. A veces es mejor contar las mierdas del mundo con humor, se comprenden mejor.

Éste es un gran libro que se tiene que leer en verano, en la playa estaría bien, pero también una noche de agosto de esas que el calor y la humedad te impiden dormir, con las ventanas abiertas para que corra el aire. Ya sé que es África pero a mi me da que un roncito le irá bien. No puedo esperar a rebuscar por internet a ver dónde encuentro los otros libros de McClure. Empezaré por aquí.

3 comentarios

Archivado bajo Llibres / Libros

3 Respuestas a ““La canción del perro” de James McClure

  1. Acabo de terminar el libro, me ha parecido genial. Leer la parte de tu comentario donde recreas el diálogo de Zombi con la criada me ha hecho sonreir de nuevo, es una escena magnífica.

  2. Pingback: Review: The Song Dog by James McClure | The Game's Afoot

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