Cuerpos

Hay una noticia en La Vanguardia de hoy sobre minishorts. No es que sea muy dada a la moda yo, más bien todo lo contrario, pero esa noticia, que en sí no es una noticia ni nada, me ha revuelto algo en el estómago o en la cabeza.

Nunca he entendido eso que dicen algunos que la ropa que te pones puede llegar a ser una declaración, de principios o de otra cosa, pero una declaración de algo que piensas o sientes. Hay gente que sí que declara cosas a través de su ropa, pero yo no sé si declaro nada y creo que es por eso que me molesta un poco la clasificación de las personas por su aspecto.

Antes yo también lo hacía, clasificaba las personas según su aspecto, pero me llevaba muchas sorpresas así que dejé de hacerlo porque era poco práctico. Además tengo una hermana medio punky, tatuada y con agujeros, con cortes de pelo a veces raros y elecciones de ropa que a mi me parecen de lo más extraño. La conozco bien, es mi hermana pequeña, y yo ya no veo solo los tatuajes y la ropa y eso, yo la veo entera. Mi hermana, la punky, es una de las personas más coherentes y responsables que conozco. Es una persona fuerte y generosa, y muy pero que muy tierna. Y sí, va siempre en contradirección, haciendo cosas que igual no entran dentro de la normalidad, pero, aún así, sigue siendo lo que es, una gran persona. Y yo sé que hay gente que cuando la ve la clasifica en un lugar que no le corresponde, y a mí, que soy su hermana mayor, hiper protectora y eso, pues me jode que la pongan en un lugar que no le corresponde. Y me jode que porque ponerla en ese lugar significa que no se van a tomar la molestia de ver qué hay detrás de su aspecto, y se van a perder algo grande.

Otra experiencia importante respecto a la ropa fue vivir un tiempo en Hebrón, en Palestina. Hebrón es una ciudad muy tradicional y yo me pasé todo un verano en manga larga y pantalón largo. No me cubría la cabeza, pero el resto del cuerpo sí. Hubiera podido ir descubierta, pero vestir de esa manera hacia que la gente me mirara mejor y que fueran más amables que si hubiera mostrado un trozo de pierna o de brazo. Así que yo elegí cubrirme para tener una vida más fácil. Y la parte importante es que yo lo sentí como una elección. Ese verano cambió mi concepción de lo sexy. La única parte de mi cuerpo que recibía miradas apreciativas de los hombres eran mis ojos. Pero igual había miradas que te hacían sentir muy, muy sexy, toda cubierta de pies a cabeza.

Y luego, hace ya mucho tiempo, en La 2 de antes, en la que se hacían debates de esos sesudos, vi uno sobre drogas, sobre su uso y su legalización y esas cosas. Participaba Antonio Escohotado a favor del uso y legalización de las drogas y dijo algo que me gustó y que adopté como principio elemental: la única persona que decide sobre de un milimetro de mi piel hacia dentro soy yo. Así que yo digo qué bebo, qué fumo, qué como, qué ropa me pongo y quien me toca cuando, donde y porqué yo decida.

Llegados a este punto voy a dar mi opinión, no sobre los minishorts, que ni me interesan ni me preocupan, sino sobre que se discuta si alguien puede ir por la calle con minishorts o no. Eso sí me interesa y me preocupa.

En el artículo de La Vanguardia se crítica que niñas de 10 años vayan vestidas como Lolitas cuando no saben ni quien es Lolita. Pues bien, Lolita era Lolita no por la ropa que llevara sino por su actitud. Lolita fue Lolita porque alguien la miró como a una Lolita. Una pierna es una parte del cuerpo que sirve para andar, para saltar, para moverse, para sostener nuestro cuerpo. No es culpa de la pierna, ni de la dueña de la pierna, que alguien vea más cosas que las que hay en una pierna. Las mujeres somos dueñas de nuestro cuerpo. De un milimetro de nuestra piel hacia dentro decidimos qué, decidimos como, decidimos cuando.

El problema no son los minishorts. Si hay un problema, que no lo sé, seria que una niña de 10 años creyera que necesita mostrar su cuerpo para ser valorada. Eso sería un problema. Y si una niña de 10 años cree eso entonces la sociedad tiene un problema porque estaremos permitiendo que una futura mujer crea que todo el resto de su ser, su cabeza, su actitud, su alma, no es importante. Ese es el problema.

Los cuerpos para ser una cosa u otra, necesitan una persona dentro. Que una chica vaya por la calle enseñando más o menos de su cuerpo no es un problema, es su decisión. Que alguien crea que enseñar más o menos de un cuerpo significa cosas es problema de quien lo cree. Que todavía se escriban artículos comentando la ropa que lleva una mujer y lo que significa, a estas alturas, es una desgracia.

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