“La verdad sobre el caso Savolta” de Eduardo Mendoza

Tenía pendiente esta lectura desde hace meses. Intuía que no sería una lectura cualquiera y estaba esperando el momento adecuado. Es el primer libro que publicó Eduardo Mendoza y a mí me gusta leer primeros libros. Yo escribo y mi primer libro vive en un permanente lodazal de confusión. Así que leo primeros libros para descubrir cómo hacen los demás para salir de ahí. Este me embarró todavía más, pero valió la pena.

No sé si esto es novela negra o no. Puede que sea una novela que parece negra y no lo es. O que no sea novela negra pero lo parezca. En cualquier caso, salen muertos y policías y explica una ciudad y una época.

Hace casi 40 años Mendoza escribió un libro sobre la Barcelona convulsa de principios de siglo XX. Escribió sobre la lucha de las clases populares contra la burguesía y el establishment. Habló de anarquismo, de espías, de industriales corruptos, de políticos iluminados, de la vida de la gente normal y de la vida de los que viven en sus mundos inventados. Habló de como un joven se convierte en adulto, habló de berbenas y cabarets, habló de la amistad y del exilio al que uno se obliga para encontrar su lugar en el mundo.

Habló de todo eso y lo hizo muy bien. La verdad sobre el caso Savolta, cuando se publicó, supuso una novedad por su estilo, su forma. El texto combina la transcripción de textos periodísticos (inventados) con el lenguaje recargado de la época, transcripciones de juicios, cartas y la voz narradora. También hace un uso del lenguaje increíble consiguiendo reflejar el momento lingüístico de la época y marcando muy bien las diferencias entre grupos sociales, por ejemplo.

 

La edición que yo he leído, de Editorial Crítica, tiene un prólogo de Núria Plaza en el que se habla de la obra de Mendoza en su conjunto y se sitúa “La verdad sobre el caso Savolta” en contexto. También se nos explica quien es Mendoza y se nos presenta la época en la que sucede la novela. Por otro lado se hace un estudio bastante exhaustivo tanto de las fuentes de documentación que utilizó el autor, que son muchas, como del uso del lenguaje que hace en la obra. En este último aspecto, el libro tiene numerosas anotaciones para explicar, ya dentro de la narración, algunas palabras y frases que se usan. En algunos casos esto puede ser útil, en otros parece como si creyeran que solo adolescentes van a leer el libro.

La obra tiene un problema que es bastante frecuente en el autor. Mendoza tiene un problema de finales, es como si para cuando llegara al final ya estuviera cansado de escribir y lo finiquitara en plan rápido, con ganas de acabar ya. Se lo perdonas, porque el resto del libro ha sido magnífico.

Leer este libro ahora, en el momento actual, tiene su qué. Hay momentos en que sientes que algunas de las cosas que se cuentan o que se dicen en el libro se parecen mucho a cosas que pasan ahora o que se podrían decir ahora. En una reunión clandestina de anarquistas un viejo maestro suelta un discurso sobre el fin del anarquismo (en mi edición en la página 221) que a mi me pareció interesante. En su discurso defendía que el anarquismo como ideal debía morir para transformarse en acción, que todas las ideas generan acción y que es esa acción la que debe transformar las ideas, que deben morir y renacer y renovarse. Dice:

“… las ideas deben morir y renacer, no permanecer petrificadas, fósiles, conservadas como piezas de museo, como adornos bellos, … Y ése es mi mensaje, amigos míos. Que salgáis de aquí meditando, no la idea, sino la acción. La acción infinita, sin límites, sin rémora ni meta. Las ideas son el pasado, la acción es el futuro, lo nuevo, lo por venir, la esperanza, la felicidad.”

A mi lo de la acción como esperanza me pareció bello y necesario para sobrevivir al momento actual.

Hay más paralelismos. El nacionalismo en contraposición a la lucha de clases, sin mezclarse. Los empresarios corruptos, los políticos vendidos, los medios que mienten, policías que hacen bien su trabajo que son apartados de su cargo para que no investiguen más…. Disfrutas leyendo pero también te deprime bastante pensar que alguien en los 70 escribiera un libro sobre principios de siglo y que muchas de las cosas que se cuentan ahí sigan vigentes ahora, después de tantos años.

Hay muchas tramas en el libro. Está la del asesinato de Savolta, la de la muerte de Pajarito de Soto, la de la vida de Miranda… Todas se mezclan entre ellas para construir una trama compleja y coral. Hay muchas historias en este libro. Hasta la historia de como una empresa se enriqueció de forma poco clara durante la primera guerra mundial y no sobrevivió. Una historia de un boom, este no inmobiliario, pero sí empresarial.

Este es un buen momento para leer “La verdad sobre el caso Savolta”. No se puede leer sólo para pasar el rato. Este es un libro para leer despacio, saboreando sus palabras, su tono, su estilo, sus personajes… Este es un libro que se tiene que leer para pensar. Así que buscad lugares y momentos tranquilos, que inviten a la reflexión, y no bebáis, que el alcohol nubla la mente y son momentos que requieren de lucidez extrema.

 

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