“El policía que ríe” de Maj Sjöwall y Per Wahlöö

El policia que rie de Sjöwall y WahlööUna fría noche de invierno unos policías de Solna encuentran un autobús de la línea 47 de Estocolmo con ocho cadáveres dentro, entre ellos el de un polícia. Martin Beck acaba de llegar a su casa cuando recibe la llamada para comunicarle que uno de los suyos está muerto dentro de un autobús. Él y Kollberg han estado jugando a ajedrez en su casa y cuando Beck se ha ido Kollberg ha salido con él para dar un paseo. Beck no localiza a Kollberg y el viaje hasta el autobús es duro de leer.

Casi no hay pistas para trabajar porque los dos policías de Solna que ya aparecían en “El hombre del balcón” son un poco torpes. Saben cual es el arma homicida pero no la encuentran. Hay un superviviente que no dura mucho y que solo dice dos casi frases que no consiguen descifrar hasta muy tarde. Han identificado todos los cadáveres excepto uno. Saben porqué algunos estaban en el autobús pero en otros casos parece raro que estubieran ahí. No saben si el asesinato en masa es un acto de locura o algo planeado con minuciosidad.

Durante más de un mes la policía sueca trabaja para esclarecer el caso y parece más un juego de adivinanzas que una investigación policial. Además Martin Beck está raro así que no hace su trabajo, que es coordinar el equipo, y cada cual va por libre. Parecen abocados al fracaso pero no. Al final, por tres líneas de investigación distintas, consiguen llegar a saber quién lo hizo y por qué. De nuevo, el motivo tiene que ver con el sexo. O más bien con la actitud sexual de las mujeres.

En esta novela negra hay tres mujeres con una vida sexual interesante, las tres vidas sexuales interesantes forman parte de la trama. Lo de las mujeres con vidas sexuales interesantes parece ser un elemento común en las obras de esta pareja de suecos. Roseanna lo tenía, este lo tiene, y en “El hombre del balcón” la motivación es también sexual. Veremos si sigue ahí en el resto de la serie.

Me sigue maravillando que libros escritos hace 40 años resuenen a actualidad. Este fragmento podría escribirse hoy punto por punto:

La sociedad de consumo y sus agobiados ciudadanos tenían otras cosas en las que pensar. Aunque todavía faltaba más de un mes hasta Navidad, la orgía publicitaria había comenzado ya y la histeria consumista se extendía rauda e inexorable como la peste negra por las calles comerciales engalanadas. La epidemia resultaba irresistible y no había lugar alguno al que huir. Invadía casas y pisos, envenenando y sometiendo todo a su paso. Los niños lloraban de hartazgo y los padres de familia estaban ya endeudados hasta el verano siguiente. Venía a ser una especie de tocomocho legal que alcanzaba en estos momentos su pleno apogeo.

Sjöwall y Wahlöö hacen un retrato de la sociedad sueca de entonces que sigue pareciéndose mucha a la sociedad de ahora. No hemos cambiado tanto y si acaso hemos ido a peor. En un momento Melander habla de la policía y de la percepción que la sociedad tienen de ella así:

– Se debe a que la policía es un mal necesario – sentenció Melander -. Todas las personas, incluidos los criminales profesionales, saben que en determinadas situacions la policía es su único recurso. Cuando un ladrón se despierta por la noche y oye ruidos raros en el sótano de su casa, ¿qué hace? Por supuesto, llamar a la policía. Pero cuando se dan tales circunstancias, la mayor parte de la gente reacciona con miedo o desprecio cuando la policía, de un modo u otro, se mete en su vida o viene a perturbar su tranquilidad.[…]

– El quid de la cuestión es el carácter paradójico del propio oficio de policía: por un lado, presupone el más alto nivel de inteligencia, así como cualidades físicas, psíquicas y morales extraordinarias en quienes lo desempeñan; pero, por otro lado, no ofrece nada capaz de atraer a personas semejantes.

Y a mi ese último párrafo y otro casi al final del libro me hizo pensar en la clase política. Gunvald Larsson, que es un borde y cae mal, hablando sobre el culpable del ataque al autobús dice algo por lo que se redime de todos sus pecados:

[…] La mayor parte de la gente que tenemos ocasión de conocer en este oficio me da más bien pena. Son unos pobres diablos que preferirían no haber nacido. Si no se enteran de nada y la vida es una mierda, tampoco es culpa suya. Per son precisamente los tipos como éste los que destruyen su existencia. Hijos de puta egoístas que sólo piensan en su dinero, en su casa, en su familía y en lo que ellos mismos denominan “su posición”. Que creen que pueden disponer a su antojo de los demás simplemente porque da la casualidad de que están mejor situados. Hay un montón de tipos como éste, aunque la mayor parte no son tan tontos [esta parte no la transcribo porque echaría a perder la historia]. Y por eso nunca les pillamos. Sólo vemos a sus víctimas.

Y lo que me gusta mucho de los libros de Sjöwall y Wahlöö  es precisamente que hay una gran variedad de tipología de víctimas. Los malos no son malos y ya está y los buenos no son buenos y ya está. También me gustan las mujeres complejas y sin prejuicios y los hombres un poco obtusos pero también sensibles que aparecen. Me gusta porque escriben sobre un mundo lleno de matices donde nada es blanco o negro y todo parece susceptible de ser criticado. En “El polícia que ríe” hay un trabajo de personajes importante, es a través del analisis de la vida de los personajes que se va avanzando en la trama. Conocemos mejor a algunos de los policías y sus motivaciones, pero también conocemos a fondo a algunas de las víctimas y sus circunstancias.

Sjöwall y Wahlöö eran unos cínicos felices. Cínicos porque lo miraban todo desde la crítica y la duda y felices porque creo que se habían dado cuenta que más vale reir que llorar. Porque sus libros hablan de las partes más oscuras de la sociedad y de las personas pero lo mezclan con un poquito de humor, crean medias sonrisas aquí y allá, momentos surrealistas, como para descansar.

El prólogo de esta edición (Serie Negra de RBA 2009) es de Jonathan Franzen que lo recomienda para cuando no se tiene la cabeza para gran literatura, como dice él. Yo cada vez tengo menos la cabeza para gran literatura… y más para novelas negras de las que hacen pensar, como ésta.

3 comentarios

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3 Respuestas a ““El policía que ríe” de Maj Sjöwall y Per Wahlöö

  1. Magnífica tu reseña, Maite.

  2. Pingback: “El hombre que se esfumó” de Maj Sjöwall y Per Wahlöö | Maite Uró

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