Autoayuda literaria

apisonadora¡Ay, la vida!

A veces, se siente la vida como un camino por el que se transita. Uno va por ella. Otras veces, se siente la vida como una apisonadora, un tanque, o un trailer de esos dobles y con la carga a full, que te pasa por encima. La vida, en esas ocasiones, va a por ti, con mala leche.

Me pase lo que me pase yo me meto en un libro. Cuando estoy feliz para estarlo más y cuando no lo estoy para entender por qué no. Que esa es otra, yo creo que hemos sobrevalorado la felicidad pero eso da para un post muy, pero que muy, largo y hoy no toca. Pues eso, que yo me meto en los libros cuando la vida va a por mí.

Al principio, justo después del momento en que la vida me ha pasado por encima, leo algo para descansar. Algo bonito, tranquilo, que me traslade a otro momento y a otro lugar, que sean muy distintos de mi momento y mi lugar, para hacer vacaciones de mí misma. Ese es el momento de evasión y requiere preparación. Primero, elegir el libro y decidir cuanto tiempo vas a tardar en leerlo. Para los momentos éstos de evasión intento que sean libros un poquito largos. A mi la evasión no me acaba de funcionar si no dura más de dos días. Una vez elegido el libro salgo a comprar comida. Pero no comida cualquiera, tiene que ser comida que se pueda comer sin tener que cocinar. Ya puestos también compro tabaco. La cosa es no tener que salir de casa hasta que se acabe el proceso éste de evasión.

Después de muchos años de práctica he descubierto que a mí, los libros que mejor me van para estos momentos son los de Jane Austen. Son bonitos, son tranquilos, pasan en el año de la catapún y en Inglaterra… ¿qué más se puede pedir?

Pero una vez evadida, y descansada, una tiene que volver al mundo. Después de muchos experimentos, he descubierto que la mejor energía para volver al mundo después de una debacle es la mala leche, la rabia, el cabreo mayúsculo. Que sí, que ahora vendrán los flower power esos a decir que el positivismo, y la aceptación, y el dejarse fluir y todo eso, pero no. Eso no funciona. A mí no me funciona. Yo para salir de allí tengo que hacerlo impulsada por la mala leche, la rabia, el cabreo mayúsculo. Llega un momento que suelto un “¡A la mierda!” y salgo. Y ya está.

A veces la mala leche aparece sola porque como la vida es muy cabrona pues ella solita te pone ahí, cabreadísima. Otras veces pasa que estás tan hecho mierda que a pelo no se puede. Hasta hace muy poco leía libros para llegar al nivel de mala leche requerido para salir. Ahora ya no leo libros. Ahora leo periódicos.

Me voy a poner flower power y positiva, solo un momentito. Es lo que tiene de bueno la estafa ésta de los mercados ésos y que los políticos nos hayan dejado con el culo al aire, que ahora se consigue el nivel de mala leche, de rabia, de cabreo mayúsculo óptimo para salir de donde sea en un plis. No hace falta ni leerse el periódico entero, tu te lees un par de noticias, y solo un par, y puff, ya tienes toda la mala leche del mundo.

No hay mal que por bien no venga.

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