Los días

Hay días norte, días sur, días este, y días oeste y luego hay días desubicados y descontrolados.

Un día norte se caracteriza por la rigidez, por las normas y obligaciones, por hacer lo que debes. Son esos días que cuando los acabas sientes que has hecho y conseguido mucho y estás cansado y, a veces, tambíén feliz.

Los días este son los días en que empiezan las cosas y todo parece nuevo, inicial. Son los días en que descubres lugares nuevos, conoces a personas distintas, es todo como intrigante y virginal. Esos días te sientes joven e inocente y todo lo que ocurra será bueno, necesario y sorprendente.

Los días oeste están llenos de “fines”, en inglés “The ends”. En esos días, a cada rato, en tu cabeza aparece la imagen del final de las películas de Tarzan, en blanco y negro y con letras grandes: The End. Hay The ends felices y The ends tristes, pero si lo haces bien puedes sentirlos tambíén como un inicio, pero eso ya con la práctica. Esos días parece que todo se acaba y el cuerpo, la cabeza y el estómago se llenan de vacío, que es distinto a la nada.

Los días desubicados son muy divertidos y excitantes. Igual empieza algo, que lo controlas todo, que se acaba algo, que descubres cosas nuevas. Esos días son esquizofrénicos o tienen múltiple personalidad, no sé, no estoy muy puesta en enfermedades mentales, pero los días desubicados son desquiciados y desquiciantes. La parte buena es que todo ese descontrol y excitación recarga las pilas. Esos días requieren de una fiesta en toda regla para poder dormir por la noche. O agotas las pilas o no hay manera.

Y luego están los días sur. Esos me encantan. Son escasos. Uno no puede buscarlos. Los días sur te encuentran a tí. En los días sur todo fluye, todo va, todo es cálido y musical, es colorido y sensual. En esos días uno no se encuentra. Los días sur requieren que tu yo, tu ego o lo que sea, desaparezca. Solo está tu esencia, la natural, la que eres cuando no intentas ser, la que eres por defecto. En esos días alguien, que no eres exactamente tú, toma las riendas de tu vida y hace cosas por ti que tu no harias por nadie pero que deseabas hacer desde el principio de los tiempos. Los días sur secuestran tu voluntad y tu raciocinio. Los días sur son los del corazón y del estómago.

Ah! Los días sur! Recuerdo casi todos los días sur de mi vida. Son determinantes y definitorios. Siempre queda algo importante después de un día sur. Mi último día sur fue un jueves.

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