Pon a un hacedor en tu vida

En este mundo hay dos tipos de personas, los conseguidores y los hacedores. Los conseguidores viven a costa de la gente. No hacen nada, no construyen nada ellos mismos, con sus propias manos. Todo se lo dan. Piden cosas por esa boquita y no sabes muy bien como consiguen que se las des. Los hacedores son todo lo contrario. Son gente que habla poco porque está concentrada en hacer, en crear. Piden poco y dan mucho, porque estan todo el día hace que hace y, claro, les sobran cosas.

Tener clara la diferencia entre los unos y los otros es de vital importancia para sobrevivir porque hay momentos en que la vida pesa tanto, es tan densa, tan espesa y emmarañada que el simple hecho de existir cansa, como si estuvieras escalando el Everest. Yo no he escalado nunca el Everest pero supongo que debe ser una cosa muy cansada. Cuando sientes la vida como si estuvieras escalando el Everest ten mucho cuidado, pero mucho, con los conseguidores. Van a estar ahí, al acecho.

Porque mientras a ti todo te cuesta una barbaridad llega un conseguidor de esos y te da un respirito pequeño en forma de sonrisa, de palabritas de ánimo, o de cualquier cosa insustancial… y estás perdida. Porque te vas a enganchar a los respiritos esos. Un conseguidor empieza su táctica dándote respiritos, frecuentemente, a pequeñas dosis, para que quieras más y más. Pero como todo es tan díficil y denso y tu estás subiendo el Everest no te das cuenta de que entre respirito y respirito te están pidiendo cosas, cosas enormes, no cosas cualquiera. Y como vas a estar dando cosas enormes, en realidad tu Everest particular va a aumentar 100 metros más, o el desnivel será más grande. Y vas a necesitar más respiritos más frecuentemente y vas a engancharte más y vas a seguir dando más cosas más grandes para que la persona que te proporcione los respiritos siga ahí.

La parte buena es que, una, el Everest no es infinito, un dia vas a llegar arriba del todo y vas a ver el ancho horizonte y el aire va a ser mucho menos denso y mucho menos emmarañado y de repente ya no necesitarás más respiritos; y, dos, puedes decidir dejar de subir el Everest, puedes llegar al campo 2 o 3 o 4 y mandar al Everest a la puta mierda, que lo suba otro.

Y luego también puede pasar que de casualidad te encuentres con un hacedor. Los hacedores no son tan escasos como crees solo que tu has ido por la vida buscando dosificadores de respiritos que son mucho más evidentes y escandalosos. Los hacedores son dicretos, no hablan, hacen. Sin mediar palabra te agarran y te suben a la cima o, mejor todavía, te bajan y ya. No piden cosas porque hacen cosas, construyen, y como se pasan el día haciendo cosas, creándolas, las comparten, porque a un hacedor siempre le sobran cosas.

Si tienes un conseguidor cerca huye. Corre como si te fuera la vida en ello. Sal disparada hacia la cima o hacia la base o hacia el infinito y más allá. Tu corre hasta que te falte el aliento y tus piernas no te sigan. Corre hasta caer exhausta porque por mucho que te parezca que correr es cansado, mucho más cansado es tener un conseguidor cerca.

Y cuando ya tengas al coseguidor lejos y puedas observar tu alrededor con otros ojos vas a empezar a ver a los hacedores. Tienes que fijarte bien porque parece que no están. Están ocupados, haciendo cosas. No les pidas nada. No hace falta. Los hacedores tienen también un sexto sentido para reconocer a la gente que siente que está subiendo el Everest. Y te van a ver y te van a sentir y te van a dar cosas, así sin más. Porque sí.

Cuando encuentres un hacedor, descansa. Siéntate y disfruta. Los hacedores van a hacer cosas mientras tu te recuperas del Everest y de tu conseguidor. Pero lo mejor de todo, es que lo de ser hacedor se pega. Es contagioso. Si te quedas ahí cerquita de un hacedor, vas a empezar a volver a hacer tu también. Los hacedores tienen mucha práctica haciendo cosas con gracia, sin que se note casi que están haciendo. Ellos crean cosas y parece que no les cueste nada crear. Y observándoles aprendes tu también a crear sin que te cueste, con gracia.

Pon a un hacedor en tu vida, ya no habrán más Everestes.  

2 comentarios

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2 Respuestas a “Pon a un hacedor en tu vida

  1. O si hay everestes serán con oxigeno y con alguien al lado en quien poder confiar ciegamente.

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