“La estrategia del pequinés” de Alexis Ravelo

la estrategia del pequinésPor fín he leído a Ravelo. Lo puse en mi lista de pendientes hace mucho tiempo. El tipo me cayó bien cuando le conocí en una BCNegra y sabía que sus libros me gustarían, también. “La estrategia del pequinés”, que publica la editorial Alrevés, me ha encantado. Tengo que decir algo y no sé como decirlo sin que sea un spoiler de esos, pero tengo que decirlo igual: ya te vale, Alexis, ya te vale. Mira que hacerles eso a esa pobre gente… ya te vale.

Este es uno de los libros de novela negra que he leído estas navidades y para el que me he tenido que inventar finales alternativos. La cosa es que ya estoy hasta arriba de que siempre pierdan los mismos. Escritores del mundo, por favor, escribid libros en los que ganen los desgraciados. Vale que en este libro las derrotas se comparten de forma bastante equitativa, pero después del terremoto solo consiguen mantener la cabeza a flote dos mujeres. Y eso está bien, pero aún así, en este libro pierden algunos personajes que no se lo merecían.

El primer capítulo del libro tiene sangre, mucha sangre, y vísceras. Tu empiezas a leer y es como si te dieran un puñetazo en el estómago. A mí no me han dado ningún puñetazo en el estómago pero he leído mucho sobre el tema y se ve que no puedes respirar y te doblas por la mitad y parece que te vas a morir pero no te mueres. Pues eso. Las primeras siete páginas te dejan en estado de shock pero luego la cosa se suaviza un poco, pero solo un poco.

Lo mejor de este libro son los personajes, a cual mejor. Está el Rubio, un segurata con clase y con un historial complicado que vive una vida tranquila pero necesita pasta para intentar curar a su mujer que se le muere. Está Tito un tipo que se dedicaba a la hostelería en paro y al que le ha dejado su mujer por aburrido. Está Cora, una puta guapa y elegante que ve como se le escapa el tiempo. Estos son los buenos.

Luego están los malos. Está el Turco, que no es turco y vive en Barcelona con su mujer guapísima e inteligente y su hija. Está el Gordo, un ex-policía corrupto que le hace el trabajo sucio. Está Larry, un pijo idiota. Está Junior, un ganster de pacotilla que quiere robar a los gansteres de verdad.

Hay más y todos buenos. Hasta los que solo salen un par de páginas son geniales. Te los crees a todos, no chirría nada, todo tiene sentido, todo está explicado, todos tienen motivos e historia. Es espectacular. He disfrutado un montón imaginándome esta gente en mi cabeza.

En esta historia los buenos hacen las cosas o para tener una vida o para tener una vida digna. Y por desgracia esas dos cosas ya no son lo mismo. Los buenos hacen las cosas como quien huye, para dejar algo atrás, la desgracia, la mala vida, la mala suerte, la soledad. Huyen hacia lo que ellos quieren que sea su futuro, aún sabiendo que no hay futuro. Los malos hacen lo que hacen por que sí, porque creen que pueden. La arrogancia de los ricos.

El Turco tiene montado un tinglado de drogas y de blanqueo de dinero en las islas para el que utiliza a Junior y a Larry. Como ambos dos son unos papanatas la cosa no siempre va como debería. Junior la caga monumentalmente y acaba debiéndole mucha pasta al Turco. No se le ocurre mejor manera de encontrar el dinero para pagarle que robar la pasta que Larry le guarda al Turco. Como sabe que él no puede le pide al Rubio que lo haga, y el Rubio decide hacerlo con Tito y con Cora. Y a partir de ahí vemos como planifican el robo y como después se jode todo. Y que se va a joder todo lo sabes desde el principio porque hay gente que no tiene suerte y ni el Rubio, ni Tito, ni Cora son de los que tienen suerte.

Mientras, Ravelo se preocupa por enseñar los rincones de la isla donde vive gente, no los rincones de la isla donde solo hay turistas. A veces se le cuela alguno donde no debería estar y se nota que no le gusta que esté ahí. Hay lugares que quiero que existan de verdad para poder ir a verlos. Quiero ir un día al Bar Quilombo a oir tangos y a tomarme unas birras, por ejemplo.

Alexis Ravelo escribe verdad y escribe con sentimiento. Acabas queriendo a quién tienes que querer pero no puedes odiar a nadie porque hasta los personajes malos tienen algo tierno, por pequeño que sea. Es como si Ravelo los quisiera un poco a todos.

Por mucho que estuviera en mi fase reflexiva y por mucho que me tuviera que inventar finales alternativos he disfrutado mucho, mucho. “La estrategia del pequinés” se lee con música triste en la que cante alguien de voz rasgada. Se lee de noche y se lee bebiendo, algo duro, que te queme la garganta. No porque no se pueda leer de otra manera, se lee fácil, pero es de los libros de novela negra que merecen escenario y atrezzo.

3 comentarios

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3 Respuestas a ““La estrategia del pequinés” de Alexis Ravelo

  1. Después de disfrutar como un loco (cada cual disfruta a su manera) con la serie de Eladio Monroy, este 2014 atacaré La estrategia del pequinés. Tu reseña es esplendida.
    Besos!

    • A mi la vida no me da para leer todo lo que tengo que leer. A ver si meto algo con Eladio Monroy en la lista de lecturas pendientes, aunque me da que necesitaria dos vidas para leer las que ya hay en la lista. Es muy cansado ser un friki de los libros🙂

  2. Pingback: “Las flores no sangran” de Alexis Ravelo | Maite Uró

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