“Yo fui Johnny Thunders” de Carlos Zanón

Yo fui Johnny ThundersMe voy a pasar a la chick lit. Ya está. Decidido. Esto no lo arregla ni la Austen. ¡Qué manera de sufrir! Carlos Zanón ha escrito una novela que te pega porrazos por todos lados. Te deja el estómago hecho puré, la cabeza destrozada, te rompe todos los dedos y te parte las piernas. Cuando acabas de leer “Yo fui Johnny Thunders” no sabes qué te ha pasado por encima, pero has dado unas cuantas vueltas. Y miras a tu alrededor pensando “qué coño ha sido eso”. Así me he quedado yo.

Mr. Frankie vuelve a su barrio para recuperarse de las perdidas. Llega con buena intención. Pero él mismo y la vida no le dejan empezar de cero. Alguien debería haberle dicho a ese pobre hombre hace mucho tiempo que nunca, en ningún lugar, se puede empezar de cero. Cargamos con la vida que hemos vivido para siempre jamás. Liz, una amiga ex-novia, se lo dice pero demasiado tarde:

¿Vas de revisión de vida? Fijo que sí. Lo conozco. Libreta nueva. Pero no sirve de nada, chico rock’n’roll. Las faltas de ortografía están ahí cuando abres los ojos. Y marcadas en rojo.

Y Mr. Frankie ha hecho muchas faltas, pero muchas, y con esa mala vida carga. Y si solo fuera él, mira. Pero es que todo el mundo a su alrededor, desde siempre, ha tenido muy mala vida. En todo el libro hay solo un par de rayos de bondad, chispitas de bondad son, y Mr. Frankie ni las ve. Está tan acostumbrado a la miseria emocional y práctica que no vé las chispitas de bondad. O sí, pero las deja pasar. Como si no fueran con él. Como si no las mereciera.

Los otros libros de Zanón, “Tarde, mal y nunca” y “No llames a casa”, eran historias de amor. “Yo fui Johnny Thunders” también pero en este caso es una historia de amor a los sueños, por dañinos que sean, por equivocados que estén. Francis, el chico de barrio, está profundamente enamorado de la idea de no ser él, de no ser lo que tenía que ser, de ser otra cosa, de ser la idea que él tenía en su cabeza, de ser Mr. Frankie. Intenta abandonar ese sueño, por sus hijos, pero no puede. Casi no quiere.

A Mr. Frankie, Francis a ratos, le acompaña su padre, Paco, un hombre con una vida mediocre y mala persona que quiso ser un hombre de bien pero no supo y le jodió la vida a mucha gente. También está Marisol, una mujer a la que la vida le ha pegado tantos golpes y ella se ha buscado tantos otros que no sabemos ni como se mantiene en pie. Pero ahí está, resistiendo. Está Damián, el señor Damián, dueño del Bingo y mafiosillo de poca monta. El típico gordo sucio encadenado con oro que se tira a Marisol. Está Xavi, el matón de barrio, que trabaja para Damián y que también se tira a Marisol. Está Dalmau un superviviente que tampoco sabemos como ha sobrevivido y que hace lo que puede o lo que le dejan para ir tirando. Está Liz, que tuvo también una mala vida, pero ha conseguido mantener una especie de energía vital, como una alegria desesperada para seguir viviendo. Está la señora Imma, la vecina, la persona normal que no puede evitar que la mierda la salpique.

Y luego está el rock. La idea del rock. El rock como forma de vida. Como el límite entre lo bueno y lo malo y lo que es y lo que podría ser. El rock como aspiración vital. Hay música por todas partes. Todo se explica por una canción, un momento en un concierto, un subidón en el escenario. Todos los grandes momentos de Mr. Frankie tienen que ver con la música. Todo lo bueno y todo lo malo le ha pasado por una canción o muchas. Hay tanta música en este libro que si no estás muy puesto a veces no lo entiendes. Pero da lo mismo y sigues leyendo.

Zanón te hipnotiza con su forma de contar. Te metes dentro de esa canción interminable que es este libro. Porque esto más que una novela es la letra de una canción. Hay versos que no entiendes. Hay estrofas que parecen una ida de la bola y también hay momentos en que parece que ves la luz y momentos de subidón. Como una buena canción, esta novela te agarra por las tripas y no te suelta hasta el final.

Es una colección de perdedores que no se resignan a perder. Saben que siempre lo van a hacer, ese es su papel, pero no se resignan. Pelean por cambiar su suerte aunque sepan que nunca va a cambiar. Se echan una mano, de perdedor a perdedor, aunque no vaya a servir para nada. Se hacen favores que no llevan a ningún sitio. Es gente corriente viviendo. Y la gente corriente vive así, con sus códigos particulares:

Es difícil de explicar.

Hay un código en la gente corriente.

Un lenguaje de lealtad sin muchas palabras ni teoría algna.

Es solo no fallar a tu gente. A quien amaste. Hacer de tu vida algo. Ver el momento y no dejarlo pasar. Sí es difícil de explicar.

El día que se presentó el libro de Zanón en la Negra y Criminal, la librería estaba a reventar. La cosa es que Carlos Zanón tiene fans. No se tiran de los pelos y gritan cuando pasa porque ya están todos y todas bastante creciditos, pero son fans. Y son más fans en cuanto lo conocen, les firma un libro, se hace una foto con ellos. Porque hay dos tipos de escritores, los escritores que hablan con personas, y las personas normales que escriben. Carlos es una persona normal que escribe. Es como si sus lectores y lectoras fueran su gente. Es difícil de explicar. Carlos es uno de los nuestros y sus libros nos reflejan, al límite, pero nos reflejan.

5 comentarios

Archivado bajo Llibres / Libros

5 Respuestas a ““Yo fui Johnny Thunders” de Carlos Zanón

  1. Hola,
    me llamo Carles. Intento mantener un blog (cosecharoja.blogspot.com) de reseñas de novelas de género negrocriminal. A menudo leo tus críticas. Hace pocos días terminé la lectura de la última novela de Zanón (ando preparando la reseña) y vi que tú también lo habías leído y comentado. Te lanzo una pregunta (por si te interesa debatir) Ah, por cierto, estupenda crítica!

    ¿No te parece que el personaje de Francis/Mr.Frankie tiene algo de Jekill y Mr. Hyde? El primero, demasiado consciente de los errores del pasado, intenta reconducir su vida (recuperar a su hijo, encontrar un trabajo, volverse responsable…) y el segundo, en cambio, todavía anda poseído por el espíritu individualista del rock’n’roll (y ahí sólo cuentan los acordes, la electricidad, el éxito, la furia…)

    Y de ahí deduzco que antes que una historia de amor, que también, la de Zanón es una historia sobre la identidad, sobre una profunda crisis de identidad personal y moral. Y tal vez de ahí el título.

    • Hola Carles,
      Yo también te leo. Estoy de acuerdo contigo en que hay una crisis de identidad entre lo que Francis quiere ser y lo que es. Pero creo que la crisis de identidad no es la causa sino la consecuencia. La crisis viene porque Francis quiere a sus hijos y quiere hacer lo que debe, pero también quiere la vida que tiene Mr. Frankie. Y no puede ser los dos a la vez. No puede tener las dos vidas. Sabes la canción “Corazón loco” de Machín, cuando dice que no se pueden querer dos mujeres a la vez y no estar loco, bueno pues eso. No se pueden querer dos vidas a la vez y no estar loco. Y eso es lo que le pasa a Francis.
      Creo. Lo bueno de los libros es que según el momento en qué los leas interpretas una cosa o la otra. Y precisamente por eso, los buenos libros se pueden releer, tienen lecturas infinitas. Igual leo otra vez el libro en un tiempo e interpreto una cosa totalmente distinta.
      Saludos!

  2. Mmmm, interesante… Francis tiene dos amores, quiere dos cosas a la vez, dos cosas que se excluyen y por eso entra en crisis… Le doy una vuelta…

    Por cierto, ¿qué estás leyendo? ¿Alguna novedad interesante? Yo ando con “El detective moribundo” de Leif GW Persson. Primera novela de este autor. Me está gustando. ¡Saludos!

  3. Pingback: “La voz” de Arnaldur Indridason | Maite Uró

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