“Invierno ártico” de Arnaldur Indridason

Invierno ártico de Arnaldur IndridasonEstaba desaparecida porque el invierno me sienta mal, así en general, y el último mes de invierno ya no puedo más de frío y nubes y de todo. Llega un momento que ya solo espero que llegue la primavera. Pues eso, estas últimas semanas estaba esperando a ver si llegaba la primavera. Llegó y ya estoy mucho mejor.

Leer a Indridasson justo ahora me ha recordado algo que ya sabía: pase lo que pase, jamás de los jamases, puedo emigrar a un país con un invierno largo y duro. Yo no sirvo para eso. 

Invierno ártico se llama el libro, aunque no sé muy bien por qué. Supongo que todos los inviernos islandeses son árticos, así que creo que el título no tienen que ver con el invierno del libro si no con el final del libro. El invierno ártico es lo que hay dentro de algunas personas, un frío helador que les permite cometer los actos más atroces así porque sí. Ese es el peor de los inviernos y ese es justamente el invierno de este libro.

Encuentran un niño muerto en la calle. El niño es hijo de madre tailandesa y padre islandés. Por eso, toda la investigación se basa en el móvil racista. Se ve que en todas partes cuecen habas e Islandia no es una excepción. En todas partes hay gente con miedo y odio dentro.

Indridason hace algo que le agradezco con toda el alma que es mostrar todas las formas de racismo posible. Desde las más evidentes hasta las que no sabemos que son racismo. Es racismo decir que no te importa que gente con un color de piel distinto viva en “tu” país pero que “deberían integrarse”. Es racismo decir que solo “defiendes tu cultura”. Es racismo decir que “estás preocupado por la delincuencia que puede traer la immigración”. Todo eso es racismo. Cualquier frase que empiece “Yo no soy racista pero” también es racismo.

Todos tenemos prejuicios en la cabeza, ideas preconcebidas basadas en ideas, rumores, interpretaciones, generalidades… Todos. También los que intentamos no tenerlos. Erlendur, Elinborg y Sigurdur Oli, los investigadores, también tienen los suyos, cada uno los suyos, y esos prejuicios son en parte los que hacen que la investigación vaya por los derroteros que va.

El niño que encuentran muerto en la calle se llama Elias, su madre, Sunee, se casó con un inslandés y emigró, y luego se trajo a su otro hijo, Niran. La vida de los tres en Islandia no ha sido fácil, especialmente para Niran, que no quiere estar donde está. Nadie le preguntó a Niran si quería irse a un lugar en el que siempre sería el distinto. Elias tampoco lo llevaba muy bien porque, aún habiendo nacido en Islandia, por sus rasgos, nadie le consideraba islandés del todo. La madre, hace lo que puede para sacar a sus hijos adelante después de divorciarse.

En medio de la investigación aparece un posible caso de pederastia y hay también otra investigación en curso por la desaparición de una mujer. Además, muere Marion Brien, la primera jefa de Erlendur y uno de los pocos amigos que tenía. Todo eso mezclado con las apariciones esporádicas de sus hijos y la relación que tiene Erlendur con Valgedur (que empezó en La voz).

Durante casi toda la novela el centro de la investigación es el racismo. Se entrevista a profesores y estudiantes del colegio al que iban Elias y su hermano Niran. Hay sospechosos pero ninguno evidente. Durante un momento también parece que el asesino podría ser un pederasta, pero tampoco. No es hasta el final, que por casualidad, se da con los asesinos de Elias. Y el móvil del crimen es el peor de los móviles posibles.

Y en este caso también va todo de la familia. De lo que pasa cuando una familia decide proteger a uno de los suyos. Aún cuando pueda parecer un error o traer más problemas, si una familia decide proteger a uno de los suyos lo hace y ya. Indridason contrapone eso a la soledad en la que muere Marion. Por complicada que sea tu familia es preferible a estar solo. Y aún así a veces da tanto miedo comprometerse tan estrechamente a algo así… como en el caso de Sigurdur Oli que sigue teniendo problemas con su pareja, esta vez por si adoptar o no un hijo.

La gracia de los libros de Indridason es que son muy personales. Hablan de persones a las que les pasan cosas, gente con vida, sentimientos, pensamientos, gente que comete errores, que tiene contradicciones, gente de verdad. Los libros de Indridason no son grandes historias retorcidas, o sí, pero no lo parecen. Y además sigue mostrandote cosas que son útiles para la vida, aprendes.

Indridason es fácil de leer, mucho, porque es bueno, mucho.

Deja un comentario

Archivado bajo Llibres / Libros

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s