Las historias son eternas

000_0109Frente a un peligro, de cualquier naturaleza, podemos o bien huir o bien luchar. No siempre hacemos lo mismo, a veces nos quedamos a luchar con todo lo que tenemos y cosas que no sabíamos que teníamos y otras salimos por patas a la velocidad de la luz. No acabo de estar segura de como funciona, no acabo de saber si decidimos hacer lo uno o lo otro, racionalmente, o simplemente reaccionamos. Lo que sí decidimos es el como. Como luchamos, como huímos.

He aprendido que las cosas importantes no tienen que ver con el qué, si no con el como. Lo que te define en realidad no es lo que haces si no como lo haces. Como vives, como quieres, como trabajas, como te diviertes, como comes, como bebes, como miras, como respiras, y también como luchas y como huyes. Puedes luchar desesperadamente o fieramente y el resultado de la lucha no va a ser el mismo. Puedes huir cobardemente pero también puedes huir con valentía. La huida valiente es la que se dirige a un lugar mejor para aprender, para hacerte fuerte, para recuperarte… para que la próxima vez, quizás, no tengas que salir huyendo.

Cuando huyo, y cada vez huyo más, para qué engañarnos, huyo hacia un libro. Encierro mi vida, mis pasiones, y mi todo en un libro, en una historia. Mientras estoy ahí no hago nada más que vivir una historia que no es la mía, en un lugar que no es el mío, en un tiempo que tampoco es mío. Cuando huyes a un libro, es muy importante elegir bien el libro al que huyes, para que la huída no sea cobarde, para que no sea irse sin más. Tienes que huir a un libro que te haga más sabio, más fuerte, más valiente.

No hay tantos libros así, no hay tantas historias que te hagan mejor persona. Cuando encuentras una la conservas, la quieres, la buscas de nuevo para recordar lo que aprendiste. Estas historias siempre están ahí cuando las necesitas para que leas detalles que no leíste la primera vez, para que comprendas cosas que no comprendiste la primera vez, para ver matices, colores, olores, instantes en los que no reparaste la primera vez. Las historias así son eternas.

No recuerdo la primera vez que leí a Gabriel García Márquez ni la última. Pero lo he leído todo y a menudo. A veces solo a pedazos. Tengo sus libros marcados con páginas dobladas, clips… hay libros que se abren solos por la página importante, la que necesito. Hay párrafos subrayados, notas al margen, signos de admiración (muchos). Son libros que he leído y vivido mucho, libros a los que he huído a menudo para aprender, para hacerme fuerte, para relamerme las heridas, para sentir calor, para saber que no estoy sola con mis locuras y mis invenciones y mis fantasías.

Gabriel García Márquez ha muerto pero sus historias son eternas. Tenerlas para poder huir a ellas cuando el mundo se convierte en un lugar hostil reconforta el alma.

6 comentarios

Archivado bajo Llibres / Libros

6 Respuestas a “Las historias son eternas

  1. Eso no es huir, es hacerse más fuerte🙂 Salud.

  2. Es cierto, hay que elegir bien el libro al que se huye porque. a veces ocurre que,
    huyendo te das de bruces contigo misma. Un arte la huida.

    • Darse de bruces con una misma, descubrir cosas nuevas sobre una misma, es precisamente lo bueno de leer historias. Si tienes que huir, huye a una historia que te ponga frente al espejo.🙂

  3. Es buscar refugio para rearmarte.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s