BCNegra 2015

Tengo la sensación de que, para mí, el año no acaba de empezar del todo hasta que llega la BCNegra. Me he pasado todo el mes de enero esperándola. La cosa es que la mayoría de personas que me conocen y que no leen o no leen como yo, no entienden esta fijación. A veces no la entiendo ni yo. Pero da igual. Desde el jueves estuve con gente que me comprende y a la que comprendo. Somos gente peculiar, mucho, cada uno de su padre y de su madre. A veces hasta nos caemos mal, pero durante unos días da igual.

El jueves, la primera charla de la tarde iba de cosas psicológicas. Se sentaron Anna Maria Villalonga, Christoffer Carlsson y Juan Bolea y empezaron a hablar de sus libros. En la BCNegra están los escritores, los editores, los lectores y algun librero. Hay estos grupos pero lo de hacer grupos de personas es bastante inútil porque, en realidad, nadie se parece a nadie o todos nos parecemos a todos, no lo tengo claro. Anna Maria es profesora de literatura y una apasionada de los libros, los suyos y los de los demás, y habla de sus libros como una profesora. Juan Bolea es uno de esos que lleva toda la vida escribiendo y si le preguntas te dirá que él es “escritor” y luego estaba Christoffer que es un chico de 28 años que llegó el miércoles y se fue el viernes y no sé si comprendió bien del todo lo que estaba pasando, pero en cualquier caso, él, que es joven, hace lo que hace para pasarselo bien y ya está. Aunque ya tiene ramalazos de escritor todavía es alguien que escribe. Y ya he dicho algunas veces que no es lo mismo.

Después pude hablar con él un rato. Se ve que le gustan las librerías y paseando se topó con La Central, entró y encontró sus libros ahí puestos. Con un poco de vergüenza me contó que le había dicho a uno de los chicos que trabajaba ahí que eran sus libros y que si quería que los firmara. Como tiene cara de post-adolescente y todavía no de escritor  el chico de la tienda no se lo creyó del todo y fue a buscar a otra persona que corroboró que Christoffer era él y les firmó 5 libros. Así que si alguien quiere un libro firmado que vaya a La Central. La cosa es que el pobre no sabia que hay más de una La Central y no me dijo en cual los firmó.

Hablaron mucho de perdedores. Y yo creo que deberíamos buscar otra palabra para describir a la gente que tiene una vida que no le gusta, una no vida. Los perdedores no han, o hemos, no sé, perdido nada. Lo que no hacemos es ganar, vale, pero no sé yo si no ganar es lo mismo que perder. Por ejemplo, si no ganas el Euromillones ¿qué has perdido? Los dos euros de la apuesta, vale, pero nada más. Hay gente que no ha perdido nada en la vida. Solo que nacieron en un lugar duro y no tuvieron la suerte, o lo que sea que hace falta, para salir de ahí. En serio, creo que deberíamos encontrar alguna otra forma de llamar a la gente normal.

Los siguientes fueron los del futbol. Se sentaron Santiago Roncagliolo, Juan Sasturain y Leandro Pérez, moderados por Luís Alejandro Díaz. Luís Alejandro no tuvo mucho trabajo porque se moderaron solos. A mi no me gusta el futbol. A veces tengo que ver algun partido importante porque mis amigos quieren verlo y si quiero verles a ellos tengo que ver el futbol, pero a parte de eso no le veo el interés. Después de oir a Roncagliolo y a Sasturain hablar de futbol como lo hicieron ya no podré ver el futbol igual. Roncagliolo es de Perú y su relación con el futbol, y la de todos sus compatriotas por lo que contó, es de esperanza, de ilusión. Nunca ganaron nada, pero siempre esperan hacerlo. Es la esperanza esa inútil y bastante estúpida que te permite seguir aún cuando la experiencia y la razón te dicen que es imposible. Sustarain es argentino y su relación con el futbol es muy distinta. La cosa es que para él cada partido es un relato único. Está enfadado con los medios porque ya solo hablan del futbol con estadísticas y las estadísticas, nunca y para nada, ayudan a explicar la realidad, lo que pasó exactamente. Se comparó el futbol a una novela negra porque, según ellos, un partido de futbol son 22 tipos intentando evitar un crimen (el gol) mientras persiguen a una mujer (la pelota). Yo no lo veo. Pero a ver quien le discute de futbol a un argentino…

Luego se entregó el premio Pepe Carvalho a Alicia Giménez Bartlett pero yo no fuí. Esto de la entrega del premio es siempre igual: hablan los políticos, demasiado, habla Paco, muy bien, habla el premiado, y luego vuelven a hablar los políticos, demasiado. Paco siempre cuelga sus discursos en el blog, así que ya lo leeré cuando lo cuelgue. De Alicia tengo sus libros, tampoco necesito más. Y de los políticos no necesito nada de nada. Además, la única forma de soportar los discursos de los políticos era con la retransmisión que hacía de ellos Maurizio y este año el no iba así que perdía toda la gracia. El año pasado casi nos peleamos con los vecinos de al lado por culpa de o gracias a Maurizio. Yo, si no es para cabrear a alguien, ya no escucho a políticos.

El viernes hubo más charlas. Primero juntaron a Alexis Ravelo, Eugenio Fuentes y Victor del Árbol en una mesa para hablar de sus libros. Juntar escritores es complicado porque son todos muy distintos. Eugenio es un tio tranquilo, Victor es un tio intenso y Ravelo es un tio que se lo pasa bien. Así que el tono de la charla iba de la tranquilidad de uno a la intensidad del otro hasta el sentido del juego del otro. En una charla a las cuatro de la tarde eso ayuda, ese vaivén impide que te duermas.

Luego vino la sorpresa de este año. Tenia que hablar Sue Grafton. Toni Hill hablaba con ella. Le agradezco profundamente a Hill que se preparara la charla como lo hizo. Estaba redocumentado, conocía al dedillo los libros de Grafton y sus personajes y consiguió que la charla fuera muy interesante y divertida. La sorpresa fue para mí. De Grafton solo había visto algunas fotos en las que siempre tenía la misma sonrisa, y a mi siempre me parecía una sonrisa banstante falsa e impostada. En las fotos Grafton tenía pinta de persona estirada y repipi. Pueso no, Grafton es de Estados Unidos, eso no lo puede evitar, y a pesar de algunos ramalazos de yankinismo o lo que sea, es una mujer con los pies en el suelo que ha sabido encontrar la manera de preservar su independencia y que reinvindia la amabilidad para estar en el mundo. Fue ocurrente y cínica, cariñosa con sus lectores. Y eso a alguien que lo tiene todo ganado se le agradece. Yo esperaba un poco de divismo y no lo hubo. Mira que te digo que igual hasta me leo otro libro suyo.

Después le tocó el turno a la premiada de este año, Alicia Gimenez Bartlet. La sentaron con editores suyos de distintos países. Una exeditora suya de Alemania, su editor español, su editora en Finlandia y su editor en Italia. La charla no fue la más divertida que he oido, fue rara y complicada y Alicia tampoco ayudó. Però era igual. Era la última charla a la que iba a asistir y ya solo me quedaba tomarme unas cañas con gente e ir el sábado a la Negra y Criminal.

Lo de tomar cañas con gente es lo mejor. Tu sales de las charlas y te juntas con el primero que pasa para ir a tomarlas. Y como es el primero que pasa pues se producen agrupaciones curiosas de gente que solo se juntaria ahí. Acabamos en un bar cutre donde hacia frío. Eramos unos cuantos y ocupábamos mucho espacio. Justo detrás nuestro estaba sentado un hombre. Era joven, podría haberle llamado chico, pero es que era enorme. Sentado y todo tenía una envergadura monumental. Tenía una cara helénica, como de estatua griega, cuadrada, mandibula prominente cubierta por una barba, arreglada pero informal, nariz recta y contundente perfectamente proporcionada y unos ojos de esos que te miran y hacen que te tiemblen las piernas. A mi me pareció un hombre extremadamente guapo y también peligroso. No sabría decir por qué tenia un aire como de intensidad… Cada vez que chocábamos con su mesa porque añadiamos una silla más lo miraba esperando que dijera o hiciera algo agresivo, pero no. Llegó un momento en el que Ravelo, Alexis, se disculpó con él y consiguió que sonriera. Vale que fue una sonrisa pequeña, no débil, la sonrisa era de verdad porque sus ojos también sonrieron un poco. Fue solo que fue una sonrisa muy pequeña, como contenida. Mientras la gente a mi alrededor hablaba de libros y de escritores y de premios y de cosas así, yo observaba con atención al tipo. Esperaba a alguien porque miraba alternativamente la puerta y el móvil. Pero estaba tranquilo, relajado pero atento. Es de ese tipo de personas que se conocen. Saben como son y por qué hacen las cosas y como las hacen. De esas personas que no se dejan llevar porque saben de su poder de su potencia. Ese hombre cuando se enfada es peligroso, por eso no se enfada. Sabe de su capacidad de destrucción, de lo que puede conseguir con su fuerza, y por eso no la usa. Solo los débiles de mente y espíritu reaccionan sin pensar. Los fuertes deciden cuando, donde y como reaccionan.

Después de estar observándole todo el rato, en lugar de la sensación de peligro de cuando llegamos, me sentia segura. Me dio por imaginar qué pasaria si en ese momento entrara un atracador o si los de la mesa de más allá empezaran una pelea… y me imaginaba como se levantaría el tipo guapo. Despacio, controlado, atento a su alrededor… De pie, con una pose de falsa relajación y los músculos tensos diria algo, tambíen despacio, con esa voz profunda y un poco arrugada que tenia… y me imaginaba que con solo eso acabaría con el problema… pero que también podria pasar que de un movimiento rápido, imperceptible a los ojos de cualquiera, cogiera a alguien por el cuello o le torcería el brazo hacia la espalda a otro… y los sacaría a la calle, sin tirar sillas o mesas… sin ruido…

Cuando se fue porque habían llegado sus colegas hubiera salido a seguirle… pero estaba sentada en un rincón y no podia salir discretamente, me dió vergüenza tenir que explicar que me iba a seguir al hombre guapo que nadie habia visto porque estaban todos reconcentrados en lo suyo. Creo que voy a lamentarlo durante mucho tiempo.

El sábado en la librería habia un gentío tremendo. Había escritores firmando y editores charlando entre ellos y con algunos escritores y había también un montón de fans y algunos lectores. A mí me cuesta entender el fenómeno fan. Yo no fui fan de nada ni cuando era momento de ser fan, en la adolescencia. Bueno sí. Yo cuando era adolescente era fan de Elvis Prestley, que ya estaba muerto, y de Paul Newman, que ya era un viejo, guapísimo, sí, per viejo y que vivía lejos. Mis compañeras del cole eran fans de Hombres G e iban a sus conciertos intentando conocerles o lo que fuera. La cosa es que yo no quise nunca conocer a mis ídolos. Primero porque no podía (por muerte o lejanía) y luego porque prefería imaginarmelos en mi cabeza, donde eran perfectos. Así que yo eso de hacerse fotos y tener libros firmados no lo entiendo. Ahora bien, si tengo que elegir entre fans de esto y de lo otro, elijo fans de libros, estos, como mínimo, leen.

Cada año, por la BCNegra conozco a gente que acaban formando parte de mi grupo de frikis de los libros (que se va ampliando peligrosamente) y reveo a algunos colegas que ya están el grupo. Con ellos, que no lo saben, celebro mi fin de año particular, que cae entre la 1 y las 3 de la tarde de un sábado de principios de febrero. Esa tarde llegué a casa muerta de cansancio. Tan muerta de cansancio que me metí en la cama sin quitarme la ropa ni nada. Pillé uno de los libros que me traje y empecé a leer. Desde entonces hasta ahora, que acabo de escribir esto, he estado cerrando mi año particular. Así que ¡Feliz Año Nuevo a todos!

2 comentarios

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2 Respuestas a “BCNegra 2015

  1. Doncs, feliç any nou !!

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