Me gustan las películas en blanco y negro, de cualquier género, desde las de Fred Astaire hasta las de Chaplin, pasando por las de Humphrey Bogart. Me gustaban ya de pequeña. Bailaba con Fred Astaire y cantaba la Marsellesa en el bar de Rick y me tronchaba de risa en las escenas con trenes de Chaplin o el Gordo y el Flaco.
Cuando leo las novelas de Philip Kerr en las que sale Bernie Gunther, en mi cabeza, las imágenes son en blanco y negro. Y por muchos nazis que aparezcan, torturas, asesinatos y todo lo demás, yo, extrañamente, soy feliz. Leer un libro que se llama Praga mortal, en el que uno de los personajes principales es Reinhard Heyndrich, el hombre que imaginó lo que sería el holocausto, en el que se tortura y se mata, así porqué sí, y ser feliz, me preocupa, mucho, pero que le vamos a hacer, son cosas del leer.



